¡Cuánta tristeza hay detrás del rostro de cada mujer agraviada en Ciudad Juárez!
Cada vez que sucede, todos (pero sobre todo nosotras) nos paralizamos y nos levantamos a gritar hacia afuera que no, que YA BASTA de tanta sangre, de tanta muerte, impunidad, violencia y corrupción ocurridos en esta ciudad, en el estado y en muchas ciudades de este país. Y ahí vamos, a las marchas y manifestaciones, pero siempre los mismos, los poquitos y raros de la comunidad.
Me pregunto todos los días: ¿qué cosas más fuertes tendremos que vivir como ciudadanos, como hijos, como padres, como hermanos, como seres humanos... para reaccionar de una vez por todas?
En diciembre ocurrió un asesinato que levantó el grito hasta el cielo local, nacional e internacionalmente. Marisela Escobedo, la madre de Rubí Marisol murió asesinada frente a las puertas de Palacio de Gobierno cuando se encontraba pacíficamente exigiendo justicia por el feminicidio de su hija... Un suceso inconcebiblemente impune... como si este gobierno lo hubiera avalado como se avalan tantos eventos que se "organizan" frente al edificio... hay profunda indignación ante esto, ante lo ocurrido en Salvárcar hace ya casi un año y en Horizontes del Sur hace menos de tres meses.
Ahora, a partir de la noticia de la muerte de Susana Chávez, no hay más que consternación y desolación ante un panorama por demás agraviado, de coraje y de mucho dolor además porque es un atentado directo hacia el activismo social.
La poetisa Susana Chávez acaba de irse lejos, y de una forma que no debió ser nunca y que reprobamos TODOS. No podemos dejarlo así como si nada pasara porque sí pasa. Sí pasa y no basta con quedarnos con sus poemas como un consuelo, como un obsequio de su parte generosa mientras somos unos cobardes resignados y paralizados leyendo solamente su blog y sus poemas sobre la muerte, sobre la violencia que impera en su Juárez natal.
NO puede bastarnos con solo mostrarnos tristes y llenos de coraje por todo lo que pasa a nuestro alrededor, a nuestra gente bonita, valiente y generosa de Juárez.
Es difícil además aceptar el éxodo masivo tan dramático que se ha suscitado en estos últimos tres años, dejando una vida detrás y unos sueños mutilados por tener que salir de esta pesadilla.
Ante esto, algo se tendrá que hacer, pero unidos todos. Pensemos, abramos oídos y extendamos nuestros lazos, y que sea posible la llamada "conectividad" con que mi amigo W. nos convoca a pensar en soluciones ciudadanas.
Quizá sea posible formar una gran, pero gran marcha que camine desde Ciudad Juárez, recorriendo la carretera Panamericana en la que se vaya adhiriendo nuestra gente, nuestro México dolido, agraviado pero enérgico y llegar todos juntos hasta las Puertas de los Pinos en la Ciudad de México a exigir aquello que nos toca exigir en nombre de todos los Muertos de esta guerra que no pedimos. No solo está Marisela ahí, ni Susana sino también las miles de mujeres asesinadas impunemente y los miles de hombres asesinados también dentro de este marco de la supuesta lucha contra el narcotráfico. Ya no más, la consigna es "Ni Una Muerta Más", como lo dijera una primera vez la poetisa Susana Chávez, que en paz descanse. Y como se ha gritado durante las últimas manifestaciones en Ciudad Juárez: "Ni Una Más, Ni Uno Menos" por todos los cielos... ¡Ya basta!
Ahora, a partir de la noticia de la muerte de Susana Chávez, no hay más que consternación y desolación ante un panorama por demás agraviado, de coraje y de mucho dolor además porque es un atentado directo hacia el activismo social.
La poetisa Susana Chávez acaba de irse lejos, y de una forma que no debió ser nunca y que reprobamos TODOS. No podemos dejarlo así como si nada pasara porque sí pasa. Sí pasa y no basta con quedarnos con sus poemas como un consuelo, como un obsequio de su parte generosa mientras somos unos cobardes resignados y paralizados leyendo solamente su blog y sus poemas sobre la muerte, sobre la violencia que impera en su Juárez natal.
NO puede bastarnos con solo mostrarnos tristes y llenos de coraje por todo lo que pasa a nuestro alrededor, a nuestra gente bonita, valiente y generosa de Juárez.
Es difícil además aceptar el éxodo masivo tan dramático que se ha suscitado en estos últimos tres años, dejando una vida detrás y unos sueños mutilados por tener que salir de esta pesadilla.
Ante esto, algo se tendrá que hacer, pero unidos todos. Pensemos, abramos oídos y extendamos nuestros lazos, y que sea posible la llamada "conectividad" con que mi amigo W. nos convoca a pensar en soluciones ciudadanas.
Quizá sea posible formar una gran, pero gran marcha que camine desde Ciudad Juárez, recorriendo la carretera Panamericana en la que se vaya adhiriendo nuestra gente, nuestro México dolido, agraviado pero enérgico y llegar todos juntos hasta las Puertas de los Pinos en la Ciudad de México a exigir aquello que nos toca exigir en nombre de todos los Muertos de esta guerra que no pedimos. No solo está Marisela ahí, ni Susana sino también las miles de mujeres asesinadas impunemente y los miles de hombres asesinados también dentro de este marco de la supuesta lucha contra el narcotráfico. Ya no más, la consigna es "Ni Una Muerta Más", como lo dijera una primera vez la poetisa Susana Chávez, que en paz descanse. Y como se ha gritado durante las últimas manifestaciones en Ciudad Juárez: "Ni Una Más, Ni Uno Menos" por todos los cielos... ¡Ya basta!

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