Mientras en los Institutos (ICSA, ICB y el CCU) de la UACJ la Asamblea Universitaria de Ciudad Juárez preparaba y organizaba las actividades académicas y culturales con temas de relevancia local, estatal y de suma urgencia nacional como parte del PARO ACTIVO de la Universidad, en el Parque Borunda se conformó e inició la manifestación solidaria. Se reunieron en el lugar familiares de víctimas de feminicidio y estudiantes pertenecientes a la UACJ, a la UACH, y a algunos institutos y escuelas que decidieron unirse al mismo contingente (el de las pancartas) dentro del Desfile del 20 de Noviembre que año con año es tradición en las ciudades mexicanas.
Hoy este Desfile del 20 de Noviembre tuvo un nuevo matiz: El contingente que convocó la Asamblea Universitaria de Ciudad Juárez fue el único grupo de todos los participantes en el desfile que se pronunció en Solidaridad con los 3 compañeros asesinados y los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, Guerrero, así como también se pronunció en solidaridad con las familias de desaparecidos, desaparecidas y víctimas de feminicidio en Ciudad Juárez y en todo México.
El contingente a pesar de ser una y otra vez desplazado como grupo participante dentro del recorrido del desfile, luego de tres o cuatro cuadras en donde iban metiéndose en su camino los otros grupos participantes (de las escuelas y bandas de guerra por tradición aceptables oficialmente del evento), debo reconocer que, con gran audacia logró defender su lugar en la marcha y avanzar ~y permanecer~ caminando, cantando consignas, contando del uno hasta el cuarenta y tres, varias veces y tomando lista de los 43 normalistas uno por uno... a ratos sentados mientras avanzaba el contingente general. Mostrando sus pancartas, pintando en espacios de banquetas la imagen de los 43 normalistas desaparecidos. Hasta llegar al punto esperado: el contingente que ya se conformaba de aproximadamente 500 manifestantes protestó y evidenció la falta de resultados ante los hechos feminicidas en la ciudad, se pronunció en solidaridad con Ayotzinapa con voz clara y valiente con pancartas directas de frente al presidente municipal Serrano y demás funcionarios públicos y acompañantes que permanecían sentados bajo una carpa para disfrutar del desfile.
Este popurri de fotos nos ofrece los matices propios de nuestra época. Como un cuento kafkiano donde incorporamos el discurso del #YaMeCansé, del #AyotzinapaSomosTodos; del uso y función de los exténsiles; la pega del rostro y nombre de cada uno de los #43 estudiantes llamados pesquisas; las pancartas y las mantas con palabras de dolor e indignación y hartazgo; la coparticipación y mezcla de entusiasmo y empatía entre manifestantes y espectadores del desfile, mientras se oían resonar como fondo las canciones que desde niños venimos oyendo en el marco de esta fecha: La Adelita y la Marieta con sus bailables típicos y sus cantos, que nos muestran -hacia atrás en el tiempo- una pintoresca y romántica representación de aquella revolución que siempre nos contaron y que hoy una parte de los mexicanos lo vemos como una suerte de espejismo en perspectiva histórica pero que hoy todo eso lo podemos suspender porque estamos ante una realidad que es terrible para todos.
Los hechos ocurridos el pasado 26 de septiembre han cambiado el curso de nuestra historia. Ayotzinapa es la gota que se derramó de un vaso lleno de hartazgo, de coraje, hambre de justicia, de tristeza e indignación por tantas muertes, tantos desaparecidos, tanta violencia y desagravio... tanta impunidad y corrupción.
En Juárez el clamor se hace presente este día. Y como en Juárez, en muchas ciudades del país y en algunas más del planeta el levantamiento de las voces solidarias ha sido total. La solidaridad y el reclamo se ha vivido con gran intensidad, de eso estamos seguros y lo corroboramos a través de la vorágine de las redes sociales.
La manifestación de hoy en Ciudad Juárez por parte de estos estudiantes universitarios, pacífica en su totalidad, pudo ser una gran lección sobre todo para los mismos profesores que iban dirigiendo y acompañando a sus alumnos que participaban en el mismo desfile. Eran jovencitos de secundaria y de preparatoria, quienes se sentían curiosos y atraídos por esta otra forma necesaria ya de desfilar. Sus maestros, lejos de crear en ellos empatía, sentimientos solidarios y generar mayor conocimiento, los alejaban del contingente ¿peligroso? y organizaban entre ellos una valla para no "rozar" ni por error con el grupo vestido de negro y con pancartas y voces críticas por justicia. Pudo ser momento de cohesión, de aprendizaje para muchos, pero pocos entendieron el mensaje. Lo entendió mejor la ciudadanía observadora en algunos momentos. Muchos no advierten que ¡todos! y cuando digo todos estoy segura que es absolutamente todos, quienes asistimos ahí somos parte del mismo pueblo agraviado. Manifestantes, señoras, abuelos, niños, bebés, ciudadanos espectadores, estudiantes, vendedores, policías municipales, reporteros, hasta el mismo séquito del presidente municipal y por supuesto los dos francotiradores vigilantes desde el techo de la casa frente a la carpa donde los funcionarios disfrutaron del "magno" evento, vamos en el mismo barco.


































