El día de ayer alrededor de las 2:30 de la tarde, llegué con mis niñas al estacionamiento de Rectoría de la UACJ, y para mi sorpresa, estaba ocurriendo algo a la entrada principal del edificio. Era la concentración de la manifestación en marcha de estudiantes que una hora antes ví que avanzaba por la Av. Heróico Colegio Militar de poniente a oriente. ¡Ya están en Rectoría!, pensé.
Unos 150 estudiantes reunidos solicitaban al Rector de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, unirse como institución al Paro Nacional Solidario en apoyo a Ayotzinapa por los tres estudiantes asesinados y 43 desaparecidos pertenecientes a la escuela normal Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero. La petición era tan solo un día de paro solidario: el 20 de noviembre pactado, solo faltaba que el rector se pronunciara a favor de la causa.
Escuché con atención las palabras exactas de argumentos claros que los estudiantes dirigían ordenadamente al rector y a todos los ahí presentes, incluidos los medios de comunicación. Había momentos en que los mismos estudiantes de más atrás de la concentración (por donde yo me ubicaba), dudaban si quienes le hablaban al rector eran maestros o alumnos solamente. –Él es Julián, es alumno de Derecho– les aclaré y ellos asintieron con asombro y orgullo.
Ante la insistencia de varias voces, el rector replicaba con cabeza cuadrada y duartista una y otra vez, frases hechas, pero una de tantas frases hechas la tengo grabada: "Los estudiantes se forman en las aulas". Esta frase, en ese contexto justamente no me resultó para nada convincente. No cuando escuchas estos discursos inteligentes de estudiantes en legítima defensa de los derechos más elementales que son la vida del ser humano, la justicia y la dignidad; en defensa de la solidaridad para con el otro, para con los compañeros estudiantes agraviados; en defensa del derecho a manifestarse pacíficamente, de verdad, me quedaba claro que no, no es suficiente con que el alumno se forme solo en el aula. Hay que estudiar las teorías, pero también hay que ingresar a las filas de la práctica con la colectividad y el acercamiento con la gente; las filas de la concientización, la humanización y el combate a la ignorancia ciudadana sobre todo ahora por lo que nos está pasando a todos y a todos debería importar. Somos parte de una sociedad sistemáticamente violentada. Estamos ya muy lastimados.
Es a partir de la buena comunicación como se puede ayudar al fomento de la concordia social. Hay que combatir la ignorancia para ejercer sin miedo nuestros derechos ciudadanos y sobre todo, para no permitir que estos actos como el de Ayotzinapa, Tlatlaya, y muchos más en el pasado se vuelvan a repetir. Hay que luchar de muchas formas contra las prácticas autoritarias del estado y es un trabajo en conjunto con las distintas partes de la sociedad organizada.
Con la presencia de estos estudiantes y su buena capacidad civilizadora a pesar de las negativas del rector, se estaba así gestando un gran cambio en la conciencia de muchos de los ahí presentes, incluida yo. La piel se me hacía chinita y los ojos se me comenzaban a querer humedecer de la emoción por esa extraña sensación esperanzadora que nos estaban ofreciendo estos muchachos: nuestro presente, y verlos convertir estos significativos actos en esos pequeños cambios que necesitamos. El ambiente comenzaba a crecer hacia la impaciencia, los estudiantes al escuchar otro de sus tibios argumentos, gritaban: "El que no brinque es Duarte, el que no brinque es Duarte"... y al final de la reunión, las de "Asesino, Asesino, Asesino, Asesino".... se rompió todo diálogo.
El rector y sus acompañantes optaron por dar media vuelta y entrar al edificio sin una respuesta a la demanda general. Los estudiantes en Asamblea emergente decidieron por votación tomar las instalaciones de Rectoría por tiempo indefinido hasta que el Consejo Universitario aceptara el ¡Paro!

Escuché con atención las palabras exactas de argumentos claros que los estudiantes dirigían ordenadamente al rector y a todos los ahí presentes, incluidos los medios de comunicación. Había momentos en que los mismos estudiantes de más atrás de la concentración (por donde yo me ubicaba), dudaban si quienes le hablaban al rector eran maestros o alumnos solamente. –Él es Julián, es alumno de Derecho– les aclaré y ellos asintieron con asombro y orgullo.
Ante la insistencia de varias voces, el rector replicaba con cabeza cuadrada y duartista una y otra vez, frases hechas, pero una de tantas frases hechas la tengo grabada: "Los estudiantes se forman en las aulas". Esta frase, en ese contexto justamente no me resultó para nada convincente. No cuando escuchas estos discursos inteligentes de estudiantes en legítima defensa de los derechos más elementales que son la vida del ser humano, la justicia y la dignidad; en defensa de la solidaridad para con el otro, para con los compañeros estudiantes agraviados; en defensa del derecho a manifestarse pacíficamente, de verdad, me quedaba claro que no, no es suficiente con que el alumno se forme solo en el aula. Hay que estudiar las teorías, pero también hay que ingresar a las filas de la práctica con la colectividad y el acercamiento con la gente; las filas de la concientización, la humanización y el combate a la ignorancia ciudadana sobre todo ahora por lo que nos está pasando a todos y a todos debería importar. Somos parte de una sociedad sistemáticamente violentada. Estamos ya muy lastimados.
Es a partir de la buena comunicación como se puede ayudar al fomento de la concordia social. Hay que combatir la ignorancia para ejercer sin miedo nuestros derechos ciudadanos y sobre todo, para no permitir que estos actos como el de Ayotzinapa, Tlatlaya, y muchos más en el pasado se vuelvan a repetir. Hay que luchar de muchas formas contra las prácticas autoritarias del estado y es un trabajo en conjunto con las distintas partes de la sociedad organizada.
Con la presencia de estos estudiantes y su buena capacidad civilizadora a pesar de las negativas del rector, se estaba así gestando un gran cambio en la conciencia de muchos de los ahí presentes, incluida yo. La piel se me hacía chinita y los ojos se me comenzaban a querer humedecer de la emoción por esa extraña sensación esperanzadora que nos estaban ofreciendo estos muchachos: nuestro presente, y verlos convertir estos significativos actos en esos pequeños cambios que necesitamos. El ambiente comenzaba a crecer hacia la impaciencia, los estudiantes al escuchar otro de sus tibios argumentos, gritaban: "El que no brinque es Duarte, el que no brinque es Duarte"... y al final de la reunión, las de "Asesino, Asesino, Asesino, Asesino".... se rompió todo diálogo.
El rector y sus acompañantes optaron por dar media vuelta y entrar al edificio sin una respuesta a la demanda general. Los estudiantes en Asamblea emergente decidieron por votación tomar las instalaciones de Rectoría por tiempo indefinido hasta que el Consejo Universitario aceptara el ¡Paro!

Hoy 14 de noviembre despertamos muchos con la buena noticia: el Portal de Internet de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, anunciaba:
LA UACJ EN PARO POR AYOTZINAPA
¡Que vivan los estudiantes!









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