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domingo, 11 de septiembre de 2011

Notas de un viaje


Hoy amanecí con ganas de escribir, porque creo en la idea de que la palabra podría ser aún más poderosa que la imagen, al menos en ciertos contextos sean estos literarios o periodísticos. A menudo pienso que la imagen necesita de esa mancuerna imagen-palabra para nombrarle a las cosas como son, o como deseamos que se "lean", o como creemos que podrían precisarse mejor y más claramente. Palabras que den color al sentimiento, momento o sensación con que se comprenda mejor la imagen.
Hoy me desperté junto con las historias que anoche leía antes de dormir, incluidas en la memoria de Mi Vida en Juárez, voces de mujeres. Esas historias de mujeres valientes de esta frontera que nos revelan su vida, nos regalan sus sueños, nos exponen sus sentimientos, experiencias y pesares.
No puedo dejar de pensar con esto en las mujeres que conozco y que han pasado por mi vida de una manera profunda, mujeres que deseo rescatar de mi memoria. Mujeres que han tenido un duro caminar, vidas tan colmadas de esfuerzo, algunos tropiezos, rodeos, confusiones, y algo de soledad y desamparo. Mujeres que en algunos casos han tenido en su contra al mundo entero, han sido criticadas incluso por ir defendiendo su propia voz, su propio talento e ir tras de sus sueños, incansables... Vivan por siempre estas mujeres por atreverse a ser, por atreverse a vivir, sin más, llevarse con ellas -en vida- lo más preciado que tienen ... sus hijos. Se van algunas, otras se quedan, pero avanzan con un solo sueño: encontrar la felicidad, la felicidad prometida, la felicidad por siempre buscada con la cual han de cambiar y con ellas cambiar al mundo.
Estas imagenes que pongo en el presente texto, me hablan de esa incertidumbre y ese gran valor que supone tomar la decisión de iniciar un viaje con o sin razón aparente.
Tomar tus maletas, tus hijos y tus sueños para ir en busca de algo para tí, algo mejor para ellos y suprimir de una buena vez tu contexto actual. Un acto sin duda digno de aplaudirse para alguien que se encuentra sumido muchas veces entre la opresión y la explotación, en otros casos sumida entre la indiferencia y la mediocridad, o simplemente entre el desamor y la soledad. Ví en la mirada de las mujeres de las que les hablo, un anhelo fortuito de encontrar grandes experiencias, de cumplir con sus sueños de antaño y atreverse de una buena vez a ser feliz en la búsqueda desafiando si es preciso al mundo entero.







En memoria de Ofelia Olivas, de Abril Gómez, de Ana María Rico Galán, de Mercedes Sosa, y de todas aquellas mujeres fortalecidas que se atrevieron a iniciar ese viaje y que además continúan en otro viaje aún más largo hacia los confines del universo ....  

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