
En diciembre de 2009 tuve mi primer experiencia de marcha ciudadana en esta ciudad fronteriza. Aquella llamada "Marcha por la Paz" mostraba la cara de una ciudad cansada, ansiosa del cambio. Una ciudadanía exigente con los tres niveles de gobierno; una exigencia por un Juárez más seguro por una ciudad más habitable, por una ciudad sin violencia y con un rotundo NO a la Impunidad. La impunidad aquí como en otras ciudades de México prevalece todo el tiempo.
Y ahora, con la marcha llamada "de Coraje, dolor y desagravio", convocada a partir del trágico suceso en Salvárcar, iba mostrando un rumbo distinto, el ejemplo que nos marcó la actitud digna e implacable de las familias de las víctimas de Salvárcar. Un grito desesperado para el mundo y durante la marcha con orgullo se notó en aproximadamente 2,000 participantes el apoyo profundo hacia todas las víctimas de esta violencia y en cada rostro, en cada mirada se multiplicaba con firmeza aquella frase que cimbró al mundo y que nos dio un claro ejemplo de dignidad y de valentía, el de la Señora Dávila: "Usted no es bienvenido, señor presidente".
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