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jueves, 25 de noviembre de 2010

Eliminar la Violencia hacia las Mujeres



Este día, el 25 de noviembre se conmemora el día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, y es preciso insistir en que no sólo la Mujer de Edad Adulta, sea adulta mayor y/o adulta joven sufre de maltrato físico, verbal o psicológico, sino también lo padecen las niñas desde edad temprana e incluso desde bebés. Esto se olvida de repente cuando vemos la cantidad de casos de feminicidio, o cuando vemos que de cada 10 mujeres, 8 han sufrido o sufren violencia de género en varios niveles de gravedad.






No solo se trata de conmemorar este día, ni de manifestarse un solo día en contra de la violencia de género, se trata de hacer un balance de lo que sucede en el mundo entero en cuanto a violencia de género, de ver lo que se ha avanzado en materia de derechos humanos y de justicia, y empezar a actuar. Se trata de realizar acciones concretas y que la meta sea erradicarla.
Se trata absolutamente de trabajar sin descanso y en conjunto todas las partes de la sociedad, las familias violentadas y las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales para exigir que se castigue a aquellos seres humanos que violan los derechos de las mujeres y de las niñas, a aquellos seres que ultrajan, que violentan sus vidas y peor aún, que las privan de su propia vida. Muchos de los casos de violencia hoy en día quedan en la sombra del anonimato, quedan en el miedo de tantas mujeres que nunca se atreven a denunciar. Los golpes la mayor parte de las veces permanecen ahí, debajo de sus ropas y se instalan dentro de su alma sin paz y sin fuerza. Y en el tema de los feminicidios, la gran parte de los casos quedan en el olvido. En México el alto grado de impunidad y de negligencia entro otros muchos factores que coexisten con las autoridades hacen que las familias agraviadas opten por cansarse y deciden no insistir en la búsqueda de justicia para sus hijas y exigir cárcel para los responsables ...
Hay que insistir, no caer... el ejemplo concreto está en las 3 sentencias del llamado Caso Campo Algodonero en Ciudad Juárez, donde la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró responsable al Estado Mexicano en estos casos. Sí se puede aún cuando se es a costa de mucho trabajo de años y se deteriora la salud de muchos de los integrantes de estas familias que aún con todo permanecen fortalecidas. Estas familias de por sí ya son lo suficientemente valientes para seguir exigiendo justicia con todo y los suplicios sufridos en el proceso, y es preciso destacar que sí se puede lograr avanzar.
Entonces, hay que trabajar para que existan mayores y más eficaces mecanismos de justicia además que ofrezcan y/o garanticen a estas mujeres valientes y las familias agraviadas que si van a alzar la voz, se encuentren seguras y protegidas. Estas mujeres deben y tienen que sentirse apoyadas por la sociedad civil y deben estar verdaderamente protegidas por las instancias de gobierno y de justicia, que precisamente fueron creadas para dotarlas de esas garantías individuales con que todo ciudadano, sea hombre, mujer, niño o anciano debe contar. Estos organismos del mismo gobierno para eso han sido creados, para garantizar seguridad y vida digna a los ciudadanos y castigar a aquellos que hayan sido los directamente responsables de los casos de maltrato, asesinato o cualquier otro tipo de violencia.
Pero este trabajo no acaba aquí, en el contexto de exigir justicia, nosotros debemos también trabajar en los ámbitos que no se ven día con día ni tan concienzudamente, y uno de tantos temas es sin duda el cambio de actitud en la propia mujer, que finalmente es quien lidea con la armonía del hogar, es quien trae a sus hijos en su vientre, es quien pone la comida a calentar, es quien zurce el calcetín roto del marido o del hijo, etc, por decirlo de una forma  muy simbólica .... y que a la mera hora es ella quien organiza, mentaliza, aterriza ideas, planea, ahorra, sugiere, que piensa mejor alguna estrategia, y ella es la que todo el tiempo brilla, aunque la mayor parte de las veces no se le reconozca lo cual resulta verdaderamente lamentable ....




Por lo anterior, debemos crear mecanismos de educación -al interior de las familias además-. Se requiere avanzar en conseguir una educación suficiente para los habitantes de una sociedad como la nuestra y aspirar a una mentalidad de sociedad más avanzada, más participativa, más liberada, donde haya más inclusiones en los roles de género, donde exista más equidad, etc. Que las mujeres y los hombres de esta sociedad crezcan más a la par, más iguales y por otro lado también se elimine el machismo con el que muchas madres educan a sus propios varones en casa. También hace falta fortalecer más los lazos de unión de la familia desde el punto de vista del respeto, del amor, del trabajo, de la honestidad y de la armonía entre los integrantes de la familia y entre las familias en general, pero no venido desde los programas hechizos del gobierno, como implementar oficialmente el "Día de la Familia" o el "Día de los abuelos" o el "Día de la madre". Debe surgir a conciencia nuestra y sin que haya ninguna conveniencia partidista ni gubernamental de por medio. 
Estas mujeres que son y han sido ultrajadas, sean niñas o mayores, tienen que saber que hay un "hasta aquí", y que son personas valiosas, importantes, necesarias en su familia, útiles en la sociedad y que merecen ser respetadas y nunca violentadas. Ellas son capaces de enfrentar al maltratador y exigir un alto definitivo a esa vida demencial.
Estas mujeres deben salvarse a sí mismas, y no dejarse golpear (física ni verbalmente) solo porque "siempre" les han dicho que no valen, que no sirven, que no son buenas .... esta mentalidad en las mujeres en general es la que DEBE ser erradicada.
Pienso que para que haya una total eliminación de la violencia hacia las mujeres, es sumamente indispensable que nosotras las mujeres en principio nos coloquemos en el terreno de la dignidad, de la autoestima, del amor propio, de la defensa de nuestras propias creencias, de nuestras labores, de nuestra profesión, de nuestro propio cuerpo, de nuestra vida misma, entre muchas otras defensas absolutamente defendibles. 

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